"Hay personas que llenan huecos en tu vida que no sabías que existían"

jueves, 20 de agosto de 2009

Jardín de las Tullerías

Desde el siglo XII este vasto espacio había sido ocupado por fábricas de "tuiles" (especie de tejas, de donde deriva su nombre) y huertas. En 1564, Catalina de Médicis hizo construir allí un palacio, el Palacio de Tuileries, rodeado de un gran jardín al estilo florentino, donde destacaban fuentes adornadas de esculturas, un laberinto, gran cantidad de árboles ornamentales y frutales, césped, macetas con flores, huerto y hasta una viña...



Grandes recepciones y fiestas fastuosas se celebraron en estos jardines, que para entonces eran jardines personales de la reina y estaban rodeados por altos muros. En 1594 se plantaron cipreses y gran cantidad de moreras para la crianza de gusanos de seda. Caballerizas y jaulas con pájaros tuvieron también su lugar en este pequeño paraiso.

En 1664, Luis XIV encargó a André Le Nôtre el rediseño del jardín, abriéndolo a la gente de la alta sociedad; fue el primer jardín público de París. Sus avenidas arboladas, donde alternaban arces, castaños de indias, cipreses y olmos, se fueron poblando de estatuas. Tulipanes y claveles llenaban de color la primavera y el verano. Sucesivamente aparecieron los estanques, primero el gran estanque redondo, luego los dos más pequeños y finalmente el estanque octogonal al oeste en 1669.



Cuando la corte se estableció en el Palacio de Versalles sólo se hicieron en las Tullerías trabajos de mantenimiento. Al regreso, en 1715, trajeron consigo gran cantidad de estatuas que dispersaron en el jardín.

En tiempos de la Revolución, palacio y jardines fueron el centro del poder republicano. Un plan de reestructuración transformó el jardín italiano en inglés: Aumentaron los espacios de césped y se reemplazaron macetas por árboles y arbustos con flores perfumadas... algunos, pensando que era demasiado lujoso, sugirieron utilizarlo como huerta. La idea no prosperó sino que por el contrario, se pensaba en embellecerlo con pórticos, palestras, propileos... Luego de la caida de Robespierre, este proyecto fue abandonado.


A fines del siglo XVIII el jardín se volcaba hacia el neoclasicismo, poblado de estatuas clásicas restauradas y tomadas de la nobleza. Se plantaron naranjos y plantas cítricas y las flores se vendían en subastas, en tanto que el acceso al público fue restringido. Napoleón continuó el plan real de reunir el Louvre al Palacio de Tullerías y erigió el Arco de Triunfo del Carrousel, al tiempo que volvieron las grandes fiestas en los jardines.



En 1862 se construyó el Jeu de Paume, una suerte de espacio dedicado a un juego que podríamos llamar predecesor del tenis. Los sucesos de la Comuna en 1870 acabaron por incendiar el palacio de Tullerías, que finalmente nunca fue recuperado y se decidió arrasar. Hacia fines de siglo, los jardines recuperaron su caracter público y se desarrollaron eventos sociales de importancia, tales como el "Salón del Automóvil" y festejos de fechas importantes. Las guerras mundiales afectaron seriamente el estado del jardín, que fue progresivamente restaurado para recuperar su rol festivo.



El bicentenario de la revolución, en 1889, marcó el fin de estas festividades, para consagrar el Jardín de Tullerías como espacio puramente de paseo. El proyecto de restauración intentó respetar la historia del Jardín, conservando estanques, vegetación y esculturas, constituyendo un verdadero museo de arte al aire libre.

2 Comentarios:

Mac Dubh dijo...

Recuerdo como pasee y descansé en estos jardines mis doloridos pies, despues de un dia entero dentro del Louvre

Niniel dijo...

Sólo vimos una mínima parte. Me sorprendió que hubiera tantas atracciones para entretener a los críos.